Tau, South Africa, 30/08/2008
Al di siguiente salimos muy temprano nuevamente a explorar la nada. Poco después de medía hora a de trocha encontramos una pareja de leones. La hembra estaba en celo y el macho, como muchos otros machos de mi especie no dejaría pasar la oportunidad de pasar un buen rato. Así que haciendo gala de todo nuestro, no tan secreto, voyerismo nos sentamos c
ómodamente a disfrutar de un poco de porno salvaje. Aunque a mis 32 años alguna pornográfica experiencias son ya memorables, esta fue una experiencia sin precedentes. La lona se levantaba y coqueteando se hacia la distraída sabiéndose observada por el macho que la seguía fijamente con la mirada. Al verla, el macho se le acerco disimuladamente y luego de lo que parecieron unas palabras susurra
das al ayuda, y sin ayuda de tragos de por medio, la hembra se acostó y al estilo perrito, el macho la penetro con fuerza. Un estruendo de gemidos, rugidos, gemidos, rugidos y arañazos (que dicho sea de paso me trajeron gratas memorias de mi pasado en San Francisco), el macho la embestía repetidamente, como rugiendo: “quien es tu león mamita! Dime quien es tu león!... y en menos de 10 segundos la función había ya terminado (y creo que hasta los vi fumándose un cigarrito cuando se desplomaron el uno justo al otro). Mi inicial decepción por haber encontrado al único león que sufrí de eyaculacion precoz en todo África, se convirtió rápidamente en veneración y respeto cuando aprendí que este ritual se repetiría mas de 100 veces por día!!! Por mas de tres días!!! Mis respetos… por algo es el rey de la selva.
Una vez mas comprendí que, incluso en entre los animales salvajes, es la hembra la que controla la situación. Era ella la que que decidía, cuando, como y donde la habría un poco de acción. Aunque estoy seguro que el león pensaba que era aun el rey de la selva… no era mas que un instrumento para ella. Un gran dildo unido a una masa imponente de músculos y testosterona… decepcionante, pero reconozcámonos muchachos, esa es la triste realidad.
Al di siguiente salimos muy temprano nuevamente a explorar la nada. Poco después de medía hora a de trocha encontramos una pareja de leones. La hembra estaba en celo y el macho, como muchos otros machos de mi especie no dejaría pasar la oportunidad de pasar un buen rato. Así que haciendo gala de todo nuestro, no tan secreto, voyerismo nos sentamos c
ómodamente a disfrutar de un poco de porno salvaje. Aunque a mis 32 años alguna pornográfica experiencias son ya memorables, esta fue una experiencia sin precedentes. La lona se levantaba y coqueteando se hacia la distraída sabiéndose observada por el macho que la seguía fijamente con la mirada. Al verla, el macho se le acerco disimuladamente y luego de lo que parecieron unas palabras susurra
das al ayuda, y sin ayuda de tragos de por medio, la hembra se acostó y al estilo perrito, el macho la penetro con fuerza. Un estruendo de gemidos, rugidos, gemidos, rugidos y arañazos (que dicho sea de paso me trajeron gratas memorias de mi pasado en San Francisco), el macho la embestía repetidamente, como rugiendo: “quien es tu león mamita! Dime quien es tu león!... y en menos de 10 segundos la función había ya terminado (y creo que hasta los vi fumándose un cigarrito cuando se desplomaron el uno justo al otro). Mi inicial decepción por haber encontrado al único león que sufrí de eyaculacion precoz en todo África, se convirtió rápidamente en veneración y respeto cuando aprendí que este ritual se repetiría mas de 100 veces por día!!! Por mas de tres días!!! Mis respetos… por algo es el rey de la selva.Una vez mas comprendí que, incluso en entre los animales salvajes, es la hembra la que controla la situación. Era ella la que que decidía, cuando, como y donde la habría un poco de acción. Aunque estoy seguro que el león pensaba que era aun el rey de la selva… no era mas que un instrumento para ella. Un gran dildo unido a una masa imponente de músculos y testosterona… decepcionante, pero reconozcámonos muchachos, esa es la triste realidad.
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